EL ENCANTO DE LAS PROMESAS. Es muy cierto que prometer es una fuerza muy poderosa en la mente humana, que quien desea algo y se lo prometen, se hace todo lo posible para creer que te lo van a cumplir. La gente regularmente tenemos necesidades de algún tipo, como deseos y esperanzas, y por ello luchamos para conseguirlas. Pero si alguien te dice que está dispuesto a ayudarte a conseguirlas y te promete ayuda, es muy difícil no aceptarla. El que promete puede bien no cumplirte, y mantenerte motivado y subyugado a su voluntad, en aras de que algún día te lo va a cumplir. Pues los políticos de todos los tiempos han sabido el poder mágico que tiene el prometer, pues realmente se basa en seducir con palabras y encantadores discursos, aquello que la gente desea e insistir en que se los van a cumplir. Ya los maestros de la seducción romántica han sabido llevar, el corazón de una hermosa dama al enamoramiento pleno, a base de puras promesas que regularmente nunca llegan a cumplir. Pero mientras tanto, sacan todo el provecho posible de sus heroicas y bellas poesías. El prometer no obliga a cumplir, sólo la moral es la única fuerza que reafirma la calidad de palabra que tiene una persona. Pero por ello mismo, una persona seria, nunca promete algo que no pueda o deba cumplir. Pues por principio no se atreve a engañar a nadie con promesas que no se puedan cumplir. Sin embargo no es tanto el que promete, sino el pensamiento mágico e iluso del que se las cree. También a los largo de la historia se ha concebido muy claramente que la mayoría de los pueblos ignorantes, se pueden creer muy fácilmente las cosas que les dicen y prometen. Es más, no sólo los ignorantes, sino hasta personas y grupos sociales con cierto nivel educativo y cultural, pueden comprar ideas y conceptos irrealizables, simplemente porque no analizan las cosas y se quedan nadando en la superficie de lo que les prometen. A pesar de no ser un comportamiento ético, el prometer lo que sea para llegar a conseguir algo, es una vieja práctica. Y se ha convertido en un arte que se desarrolla, con astucia y vigor, en muchos políticos que recurren a este poder mágico. Y desde luego que lo logran y se reafirma así la eficacia de la palabra. El único riesgo que corre el que promete, sabiendo que no puede o va a cumplir, es que se lo reclamen con agresividad y violencia cuando no se cumple. Pero hasta para eso hay muchos recursos. Uno de ellos es prometer 10 cosas y sólo cumple con una o dos de ellas. Eso tranquiliza y sosiega. Y si no, prepara la justificación y salida del por qué no lo cumpliste. Regularmente se busca echarle la culpa a alguien, para que la ira y la frustración recaiga en ellos y no en el que promete y no cumple. Por eso prometer es mágico. te obliga a cumplir

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