Esta puede ser la realidad de un sindicato

el

El espíritu sindical.

Un sindicato es la asociación de trabajadores cuyo objetivo es la defensa de los intereses profesionales, económicos y laborales de los asociados. Especialmente el de cuidar los salarios y prestaciones, frente a los abusos de los patrones, sean empresarios o cualquier tipo de institución pública o privada.

En principio es una idea proteccionista y pro el beneficio de los agremiados, lo que resulta sumamente positiva e interesante para el beneficio de los más débiles, frente a los poderosos.

Sin embargo hemos podido constatar que el espíritu sano y pro positivo ha traído tres consecuencias discutibles. La primera es la de adueñarse del sindicato por parte de sus autoridades o “líderes” y convertirlos en una fuente más de poder, al servicio de una minoría que los dirige. Generalmente utilizando al trabajador como una pieza política, para un intercambio electoral (votos a cambio de beneficios cupulares) o exprimir a los trabajadores con cuotas innecesarias o exhorbitantes, para el enriquecimiento de sus dirigentes.

La segunda es utilizar las justas luchas laborales de los trabajadores, en banderas ideológicas y convertir al sindicato en un estandarte promotor de causas políticas. La mayor parte de los trabajadores, ni conocen ni comulgan con ellas, pero se tienen que someter a los lineamientos que señalan los dirigentes. Convirtiendo a los agremiados en un medio para conseguir otros fines ajenos a los beneficios directos al trabajador. En pocas palabras los utilizan vilmente.

La tercera, es también utilizar al trabajador como fuerza de choque o de lucha callejera, al realizar tumultos, huelgas o cualquier otra manifestación bélica, con fines intimatorios contra un gobierno o empresa. Es mostrar el músculo y fuerza de enfrentamiento con la que cuentan los dirigentes, amenazando con transformar una huelga o marcha, por causas laborales, en un levantamiento sedicioso. Poniendo en la mano del trabajador una arma, en vez de un cartel de protesta.

De esta manera hemos podido observar, a la luz de la psicología política, cómo es que el poder político u económico, utiliza a los trabajadores como un instrumento del poder por medio de los sindicatos.

Finalmente el trabajador es un medio para obtener otros fines, que no son en sí mismo el beneficio propio en la protección de su bienestar.

Hay muchos ejemplos que se pueden dar en la vida sindical, sólo me voy a remitir a como la CROM, fue el instrumento de choque de los gobiernos post revolucionarios. Que con entrenamiento especial, algunos de sus agremiados se convertían en una milicia al servicio del líder, regularmente ambicioso y sinvergüenza. O la manera en que Luis N. Morones Presidente de la Federación de Sindicatos Obreros, combatió el reeleccionismo del General Obregón, incitándolos en su contra, y apoyó decididamente al gobierno de Plutarco Elias Calles. Hasta conseguir llegar a ser Secretario de Industria.

Para algunos analistas es así como nace la corrupción sindical, usando a los trabajadores como instrumentos y medios corruptos para conseguir o ejercer el poder.

Este no es el verdadero espíritu sindical. Sin embargo es el que prevalece.

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