¿Cómo se detecta lo que no se dice en un discurso político?

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El análisis del discurso de Francisco I Madero

Una interesante rama de la psicología política es el estudio de los discursos de los políticos y de los líderes y personajes de la vida social.

De igual manera se complementa con otra rama de la psicología política, es decir con la historia, que se denomina psicohistoria y que pretende estudiar la personalidad y conducta de los protagonistas del pasado. Tratando de develar sus motivaciones o intenciones entre lineas. Lo cual implica tratar de descubrir lo que no es visible a la conciencia o lo que se encuentra en el inconsciente. Y encontrar las contradicciones, incoherencias, inconsistencias o incluso sus ideales e intenciones.

En esta ocasión, y para mostrar un ejemplo de esta técnica, hemos elegido un discurso muy interesante de Francisco I Madero, que pronunció a su entrada triunfal a la Ciudad de México el 24 de junio de 1911.

Uno de los primeros pasos del análisis del discurso es seleccionar los conceptos y las frases que pueden tener mayor significado y trascendencia para el analista. Y en este caso hemos elegido los siguientes:

“Es mi deber declarar con toda lealtad, que el triunfo pertenece esencialmente al pueblo, que sólo tuve el mérito de tener fe en él y de invitarlo a la lucha por la seguridad de que sería el vencedor”

El análisis lleva a seleccionar ahora los conceptos claves del párrafo anterior, como son: “es mi deber declarar” “toda lealtad” “triunfo” “esencialmente” “pueblo” “tener fe” “invitarlo” “seguridad” “vencedor”

Ahora reconstruyamos con esos mismos conceptos otra frase, acomodando los conceptos de otra manera (hay muchas, desde luego), elijo las siguientes:

Es mi deber declarar que esencialmente tuve fe en el pueblo para invitarlo al triunfo con la seguridad de vencedor, le puse toda lealtad. O podemos construir otra por el estilo: El triunfo le pertenece al pueblo y yo sólo tuve el mérito de ser leal y tener fe en él, pues sólo tuve que invitarlo a la lucha por estar seguro de que sería el vencedor.

Una vez hecho este ejercicio resulta mucho más claro que hay elementos que empiezan a surgir, con preguntas, por ejemplo: ¿Por qué es un deber declarar con toda lealtad? ¿Se puede declarar teniendo menos? ¿A quién le tenía lealtad? ¿Al pueblo? ¿Es cuestión de tenerle fe? ¿Si el triunfo pertenece esencialmente al pueblo, cómo es que supo que iba a ser vencedor? ¿Si no hubiera tenido la seguridad de vencer, entonces no lo hubiera invitado? ¿Invitar al pueblo a la lucha, cómo es eso? ¿Es cuestión de una invitación? ¿Sólo tuvo el mérito de tenerle fe al pueblo y de invitarlo a la lucha? ¿O también el ser leal, tener fe y seguridad en la victoria?

El siguiente paso es responder a las preguntas con un lógica, por ejemplo: Si es un deber declarar con toda lealtad, quiere decir que no es una convicción y hay la posibilidad de menos lealtad, pudo haber dicho con lealtad…

Lo continuamos en el próximo artículo.

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