¿Hay un potencial ladrón en muchos mexicanos?

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Bandoleros

Por ningún motivo se puede generalizar de que la tendencia de muchos mexicanos es la de ser bandoleros cuando tienen la oportunidad en sus narices.
Sin embargo la historia si nos recuerda que han habido muchos que asaltaban y robaban en caminos y lugares despoblados, formando parte de una banda de malhechores.
Eso dicen que eran las famosas tropas de Francisco Villa y muchos otros grupos de revolucionarios.
No es nada extraño en las grandes o pequeñas conflagraciones, que las consecuencias de las guerras es el robo, el despojo, el asesinato de inocentes, la violación de mujeres y secuestro de niños. Hasta la destrucción de cualquier patrimonio cultural como monasterios, iglesias, bibliotecas y edificios públicos. La violencia también llega más allá de los campos de batalla, dejando atrás incendios, destrucción, caos y desolación.
Las famosas gavillas de asaltantes han existido siempre, tanto peregrinos como viajeros en carreta y después en tren, han sufrido de robos, secuestros y asesinatos.
También en los albores de la revolución mexicana, los levantamientos armados de los zapatistas, en la zona de Morelos, asaltaban los trenes y las grandes haciendas para incrementar su patrimonio. No sólo nacen como luchas justas y como reivindicaciones políticas comprensibles, sino como simples hordas de ladrones disfrazados de inconformes sociales.
Además, por una reacción extraña, tal vez si matizada de nuestra mexicanidad, los luchadores sociales entremezclan las causas justas con la delincuencia y finalmente hasta se hacen canciones y corridos de ellos. Algunos hasta llegan a convertirse en héroes populares.
Chucho el roto, un valiente bandolero urbano, acaba haciendo un papel de Robin Hood, robando a los ricos (entonces llamados rotos) para repartir el botín a los pobres. Se llamaba Jesús Arriaga, nació en Tlaxcala en el año de 1858. Cuentan que era un ebanista que tuvo como cliente a un rico caballero. Por medio de el conoció a la hermosa Matilda, sobrina de aquel rico personaje, de quien se enamoró y fue correspondido, pero por ser humilde y de otra clase social no se llegaron a casar. Pero de todas maneras quedó embarazada de Jesús, tuvieron una hija llamada dolores, pero para evitar escándalo social, el Caballero, llamado Diego de Frizac la mandó por dos años a Europa.
Cuando su amada e hija regresan, Jesús decide robarse a Dolores, pero fue atrapado y encarcelado y finalmente trasladado a San Juán de Ulúa en Veracruz. Pero en 1885 Jesús se escapó con la decisión de estafar y robar a todos los ricos y ayudar a la gente pobre repartiendo el botín. El decidió vestirse de manera pulcra y elegante .
Durante diez años se dedicó a a estafar y a robar, hasta que en la Ciudad de Querétaro fue atrapado después de robar una joyería. Y fue de nuevo enviado a San Juan de Ulúa. Volvió a intentar huir, pero fue herido en su fuga y fue trasladado al hospital donde murió en brazos de Matilde, a quien juró amor eterno.
Parece que de los bandoleros hacemos hermosas leyendas, hasta nuestros días.

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