Mejor lo mexicano

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Imitar lo foráneo Llegar a creer que lo externo es mucho mejor que lo interno, y tener que copiar o trasladar las ideas de fuera a nuestro país, ha sido una costumbre muy común en México. Desde luego que hay quienes confían en la originalidad y creatividad que tenemos los mexicanos, para resolver nuestros problemas de una manera genuina. Sin embargo no hemos podido dejar de depender de las propuestas de otras culturas, para resolver nuestros propios desafíos. Nuestra identidad es muy clara, a pesar de que existen personas que lo dudan; somos diferentes y con un estilo propio, más sin embargo no confiamos en nosotros mismos y se nos hace más fácil ir en busca de otros modelos, muchas veces muy lejanos y ajenos, para encontrar soluciones a nuestras dificultades. Es frecuente escuchar a los funcionarios e incluso a los diputados ir a comisiones especiales para ver lo que están haciendo en otros países y estudiar la posibilidad de copiar o imitar lo que funciona. Igual es en temas de transporte público, como legislativo y hasta temas de vigilancia y seguridad. He conocido varias comisiones de funcionarios viajando a diversos países, con presupuesto oficial, desde luego, para “estudiar” las propuestas que han dado resultado y traerlas a México. Si algo se pone de moda en otras ciudades, de inmediato surge la idea de ir a ver que es lo que están haciendo y tratarlo de importar. Nunca olvidaré los temas de Curitiba, Medellin y New York. Que en su momento se pusieron de moda y se trajeron a las personalidades del momento a que nos dieran conferencias, consejos y asesoría para aplicarlas en nuestra realidad. Y desde luego lo que nos dijeran, era mucho más importante y valioso de lo que se le pudiera ocurrir a un mexicano. Si lo dicen ellos, tiene más importancia y trascendencia que si lo dice uno local. Esta manera de ver las cosas, todavía conserva los remanentes de esa tendencia a comprar espejitos, de los que hablamos anteriormente, y deslumbrarnos por lo extranjero y no darle valor a lo oriundo. Pueden existir muchas explicaciones psicológica y culturales del fenómeno en cuestión, pero ya lo más importantes no es explicarlo, sino ponerle un remedio a esta constante y comenzar por darle crédito a lo que nosotros tenemos y confiar en las propuestas que emanan de nuestros profesionales, que suelen ser muy capaces y poco requeridos y valorados. Vale la pena proponer que nuestros funcionarios no tengan presupuesto oficial para hacer ese tipo de viajes, sin antes consultar a los especialistas que ya existen en México. Y en caso de que se requiera conocer algo interesante e importante que sucede en otros países, que por supuesto no hay que desdeñar, que sean los especialistas los que viajen y no los funcionarios y políticos en turno. Que muchas veces desconocen del tema y suelen nomas a irse a pasear de lo lindo. Hemos insistido que en México hay mucha gente brillante y sumamente preparada. Hay que darles prioridad a ellos.

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