¿El poder corrompe?

el

Poder y corrupción.
Una vieja mancuerna, que se convierte muchas veces en una alianza inseparable, para conquistar el poder y usarlo como se quiera, y para obtenerlo se necesita lograrlo de la manera que sea.

Simplemente digamos que la corrupción es hacer  cosas malas, de cualquier tipo para obtenerlo, y una vez en las manos, utilizarlo para un bien personal y no para el beneficio de la comunidad.

El poder no es un fin en sí mismo, sino un medio adecuado, y muchas veces indispensable para hacer el bien. O en su caso para hacer el mal, con tal de conquistarlo o retenerlo. Regularmente para propósitos egoístas.

Al menos en la mente de una persona corrupta, es decir alguien que consciente o inconscientemente se sabe justificar y engañar a sí mismo, haciendo cosas malas que convierte en buenas. 

Hay ocasiones que me pregunto si el corrupto de verdad, ni en el fondo de su conciencia, sabe que lo que está haciendo es una conducta mala.

Tal vez eso quisiera yo, que en el fondo exista una leve capacidad de reconocer que un político corrupto está haciendo un mal, pero lamentablemente el corrupto suele tener cancelada esa opción y se sigue justificando creyendo que lo que realiza no le hace daño a nadie y que por su puesto, el fin justifica los medios.

Con el poder puedes hacer muchas cosas a tu criterio y antojo, y entre más lo tienes se siente una mayor fuerza para que los caprichos se cumplan a plenitud, sin que nadie te contradiga o se atreva a desobedecer.

Dicen que tener el poder en las manos, es tanto como beber,  pues en la borrachera saldrá todo cuanto realmente tiene uno en el interior. Los niños y los borrachos dicen la verdad. Alguien que tiene mucho poder, fácilmente se puede embriagar con él, y es cuando se echa de ver la madera de la que uno está hecho.

Se pueden fingir muchas cosas y aparentar otras tantas, pero el humo del poder en la cabeza hará que aflore la realidad de las intenciones que se tienen en la vida. Si en el fondo de verdad se quiere hacer el bien, o hay otras intenciones, regularmente negativas y egoístas.

Es muy cierto que se necesita mucha fortaleza moral, para tener muy bien forjados los valores éticos y no sucumbir ante las fuertes tentaciones que se tienen cuando se posee el poder. Por eso resulta, relativamente fácil y comprensible, que se tenga la propensión a caer en la corrupción. Es decir usarlo, para otros fines que no sean el bien, especialmente el de los demás.

Y como ya hemos visto, los demás no deben ser tus parientes y amigos, sino la sociedad en sí.

Entonces, no es algo muy difícil de entender que la corrupción y el poder suelen estar unidos y hacer una linda amistad. Por lo que es indispensable estar muy bien preparado para no quedar atrapado en la seductora tentación, de usar el poder para sumar beneficios personales y familiares.

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s