Llegar a USA, es dejar el pasado.

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Ya quiero ser gringo
Los chicanos no voltean para el pasado, y prefieren mirar su futuro como norteamericanos. Incluso,  llegan a molestarse cuando los turistas mexicanos los quieren ubicar aún como compatriotas.

Muchos de los que llegaron como inmigrantes, en tiempos de la revolución o la llamada “guerra cristera”, ya se han quedado a vivir desde entonces y han dejado por la paz su pasado. Han progresado y prosperado de tal manera, que mucho de sus herederos han llegado a ser importantes empresarios y destacados profesionistas.

De cierta manera los chicanos, nos dice la misma Julieta Ford, que nos ha hecho el favor de comentar nuestros anteriores artículos, que se auto denominan así para identificarse con los demás latinos de Centro y Sudamérica.

Ella nos hace ver que se han clasificado a los inmigrantes en algunas categorías: la primera es la de los descendientes de los españoles, que muchos fueron judíos sefarditas y se identifican todavía con los españoles, más que con los mexicanos.

Los mexicanos que llegaron con la revolución y ya se sienten tan americanos, que se enojan si se les quiere identificar con mexicanos. Son estrictos y exigentes con los mismos mexicanos que cruzan la frontera y por eso han sido reclutados como oficiales de migración o aduana. Se sienten tan orgullosos y seguros de su identidad norteamericana, aunque su apariencia no los deja negar su origen.

La categoría de los que han llegado de cinco a quince años atrás, nos dice la Sra. Ford, son los que toman cualquier empleo que encuentran, se les paga poco y se les explota mucho, por eso se “cuelgan” de los beneficios que ofrece el gobierno sobre todo en alimentación y salud.

  Pero que muchas veces no se quieren quedar a vivir allá y van y vienen con visa de turistas y toman sólo trabajos temporales 

Yo creo que es admirable la capacidad, que muchos han tenido,  para superarse y prosperar, son un verdadero ejemplo de empeño y motivación. Aunque claro, también ha habido quien toma el camino de la delincuencia y se han convertido en una lacra para la sociedad, que son los que le han dado mala fama a la comunidad hispana. Y que son exactamente los que quiere sacar del país, el actual presidente,  y llamarlos “bad hombres”.

Tal vez no sea la mejor palabra, ni la más elegante, al llamarlos chicanos; pero finalmente hay que identificar la cultura que ha surgido del “sincretismo” e integración,  a un territorio en el que han logrado adaptarse y salir adelante, la mayoría, en forma positiva.

Un problema muy importante es el de los inmigrantes irresponsables, que han abandonado a sus familias en México y no son estables con sus relaciones en USA, y fácilmente cometen todo tipo de irregularidades, como manejar sin licencia, ni seguro de auto, beben y son adictos. No son malas personas, pero no respetan las leyes  y son incumplidos y ventajosos. A diferencia de los que si se portan a la altura de los mejores ciudadanos.

 

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