Queremos políticos más sanos

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​La salud mental de los políticos.
Es un tema ineludible en los gobernantes de hoy. Si lo debió de ser en las décadas anteriores, actualmente es lamentable que los avances de la psicología política, incluyendo, la psicopatología de los funcionarios, no se aplique como requisito para adquirir un poder público.

Desde el narcisismo, la megalomanía, la obsesión por el poder, la codicia enferma, la prepotencia o hasta la ignorancia crónica dejar que se apoderen de las decisiones de un país y estén en sus manos el rumbo de todo un pueblo.

En la historia de México, arrastramos una lista enorme de asesinatos, luchas e intrigas, celos y envidias, mentiras, engaños y traiciones, entre muchas otras cosas más. Simplemente porque hemos permitido, que ciertos políticos,  hayan tenido en sus manos el poder del pueblo, sin que nadie se los impida.

El querer tener todo el poder en su propia persona, como tiranos, dictadores o simplemente caciques, ha sido una tendencia muy recurrente en el modelo que hemos tenido que aceptar. Precisamente con un sistema de gobierno, aceptado desde un inicio por la República Mexicana,  en la primera Constitución de 1824, en la separación de poderes y la federación, para con ello,  evitar la centralización en una sola persona,  o en un grupo de poder, y en la capital.

A pesar del propósito inicial, nuestra historia nos demuestra,  que si existe la tendencia a que un sólo hombre quiera gobernar, y hacer que sólo lo que sucede en la capital, sea lo más importante. Desde Agustin de Iturbide, que acabó siendo uno de los más grandes traidores. Guadalupe Victoria, tenia por enemigo a Vicente Guerrero, y él a su vez se topó también como enemigo a su Vicepresidente Anastasio Bustamante, o Benito Juárez y Valentin Gomez Farias, o el mismo Maximiliano. Y luego Porfirio Diaz, eliminando a Juarez, y Madero a Diaz, y Bernardo Reyes a Madero, y Huerta contra Felix Diaz y Reyes, y Carranza culpando a Huerta del asesinato de Madero, y mandando matar a  Zapata, y luego Obregón a Carranza y algunos dicen que también a Villa, y luego que Calles quería eliminar a Obregón, por reelegirse,  y se le adelanto José de León. Y al fin que se adueñó del poder por cerca de 10 años,  hasta que fue expatriado por L. Cárdenas. Y hemos vivido cerca de 80 años de un casi,  cacicazgo del PRI, que ha centrado el poder en el Ejecutivo y prácticamente sometiendo a su voluntad a los otros dos poderes, y a la federación al centralismo. 

Tanto derramamiento de sangre, de luchas internas, de incapacidad para unirnos y cumplir el documento original de 1824, para estarlo cambiando, modificando y agregando o quitando preceptos,  al antojo de los grupos que se adueñan del poder sin considerar la verdadera voluntad, que debe ser siempre,  la del pueblo y sus provincias, tal y como se plasmó en la primera Constitución, del México independiente.

Algo no anda bien en la salud mental de nuestros “líderes”, políticos y cabecillas. Necesitamos ponernos un hasta aquí.

 

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