L@S HERMAN@S ENVIDIOS@S

Reflexión de fin de año.

Comentabamos, entre algunos hermanos, lo difícil que resulta el tener que enfrentar la dolorosa realidad de lidear con la envidia.

Es un verdadero monstruo que nos va devorando, destruyendo y separando.

Y es peor aún, cuando se le agrega el orgullo y la terquedad de no querer aceptar que mucho de lo que hacemos, durante los conflictos, tienen que ver con las malditas envidia,  rivalidad y celos.

Aumenta y se hace más cruel, cuando hay una herencia,  una repartición de bienes o triunfos y privilegios de algun@ herman@

La mejor solución es mantenerse unidos y no hacerle caso, ni dejar intervenir al (o los) que manifiestan más envidia.

Es un mal que, o bien disminuye con el tiempo o crece, y no se sabe qué pueda resultar. Pero lo que si no hay que dejar,  es que la envidia domine las conversaciones, debates y discusiones. Porque tiene un alto poder protagónico y destructivo.

Hay que seguir adelante con la unidad familiar y haciendo siempre el bien, a pesar del daño que hacen los envidiosos, sin darse cuenta ni aceptarlo.

No hay que confrontarlos, porque crece el pleito, dado que aumenta mucho la violencia, regularmente disfrazada, de los más envidiosos, y se complican peor las cosas.

Por eso el amor, la tolerancia, la compasión y la inteligencia, de la unidad familiar, triunfarán al final.

A pesar de que los más envidiosos nunca cedan ni lo reconozcan.

Feliz fin de año,  y que el siguiente sea mejor.

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