¿Somos narcisistas los mexicanos?

​El narcisismo a la mexicana
El General Jesús de León, prestigiado historiador militar, publicó en 1955 una pequeña novela que llamó “Dos mundos sobre ruedas” en ella relata las aventuras en tren de algunos personajes que iban y venían entre Estados Unidos y México. Es en algunas de sus páginas en donde habla del tema que nos ocupa hoy. 

Un pasajero que retorna a México describe las maravillas de nuestro país y entonces su interlocutor le contesta: “Es plausible que quiera usted y conozca a su país -le dijo interrumpiéndolo uno de sus acompañantes- y natural que lo alabe, máxime si se toma en cuenta su larga ausencia. Pero excúseme que lo haga notar: algunos de sus conceptos llegan a los límites de la patriotería, que es perjudicial a nuestra buena fama. No faltan extranjeros que hayan publicado escritos hirientes para México, apoyándose en lo que sus autores llaman narcisismo de los mexicanos. Se nos suele tachar, no de que amemos a este suelo, ni si quiera que pensemos muchos que es el mejor de la tierra; pero si de decirlo abiertamente y con seguridad que no deja de ser vanidosa. Bueno es asentar también que los nacionalismos exaltados son perjudiciales en grado sumo;  crean odios y provocan guerras. Cada día se extiende más y cobran mayor fuerza los ideales del internacionalismo, que al cristalizar acercarán a los hombres y limarán todas las asperezas, asperezas a cuyo roce saltan las chispas que encienden la enemistad y llevan en si el germen de la destrucción.”

Hasta aquí esta porción de la novela, que ahora nos permite un poco de análisis.

En principio el narcisismo es el amor que dirige el sujeto a si mismo, siendo uno el objeto. Fue Sigmund Freud quien lo introdujo en su obra, tomado de un mito griego.

En cierta forma puede ser muy común y normal, pero fácilmente se puede transformar en una psicopatólogía que agrava el egocentrismo y exalta la sensibilidad a sentirse ofendido por lo que le digan a uno. Y por ello reaccionar con agresividad. Tal y como también los señala Erich Fromm en su libro sobre la Anatomía de la destructividad humana,  en dónde nos dice: “El narcisismo colectivo es una de las fuentes más importantes de agresión humana”

Los mexicanos vivimos una extraña ambivalencia afectiva, por un lado fácilmente nos quejamos de lo que sucede en nuestro país, y por el otro rayamos en el narcisismo cuando se trata de ponderar sus virtudes.

Ahora con los comentarios de D. Trump nos podemos dar cuenta de con qué facilidad nos sentimos heridos y afectados por lo que ha dicho. Es decir nos ha provocado una herida en nuestro narcisismo. Y la respuesta ha sido casi una declaratoria de guerra a un enemigo que hay que derrotar.

Parece que es parte de nuestra identidad transitar entre la incomodidad de ser mexicano, por una confusa y maltrecha historia de abusos y conquistas, frente a un maravilloso territorio lleno de bondades naturales y costumbres que amamos.
 

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